[Perdónenme por tardarme tanto en subir el capítulo y porque sea tan corto, en mi país (Venezuela) hay un fraude electoral las cosas no están muy bien, oren por Venezuela. Dios los bendice]
- ¿Y Steven? -Me dijo
- ¿Qué pasa con él?
- ¿Por qué te besó?
- No sé, lo conozco desde hace mucho tiempo y admito que me
gustaba pero ya no, es egocéntrico y se cree el rey del colegio.
- ¿Crees él que se moleste por verte conmigo?
- Eso tampoco lo sé y si lo hace no le daré importancia.
- Yo no quiero que te metas en problemas por mí y mucho
menos que pelees con alguien –Me dijo tan tierno, como siempre.
- Puedes estar tranquilo –Le dije y nuevamente lo abracé.
Estaba hablando con él y de repente Steven lo golpeó, Justin
se quejó debido a que ya estaba golpeado.
- ¿Qué te pasa, Steven? ¿Por qué
golpeas a Justin? ¿No ves que le duele todo el cuerpo gracias a ti? –Lo defendí.
- Tú eres mi chica –Me tomó
bruscamente por mis brazos, eso me dolió.
- Te equivocas, es mía –Dijo
Justin, soltándome de los brazos que Steven, aquel rubio de ojos más azules que
el mar.
- Chicos, por favor no vayan a
empezar de nuevo.
No empezaron a golpearse de nuevo
gracias a que llegó un profesor, que dos chicos se pelaran por mí es algo que
me hace sentir bastante incomoda porque no estoy acostumbrada a eso, soy
popular desde hace mucho tiempo pero no le había gustado a ningún chico o al
menos eso creo.
Un mes después que ya todo el mundo
sabía lo de Justin el colegio abrió su primer concurso de talentos –genial, se
les ocurre hacer eso cuando me faltan seis meses para ir a la universidad.
Bueno, algo es algo-, me emocioné mucho ya que Dios me ha dados muchos dones,
entre esos, bailar y cantar aunque mi madre no está de acuerdo con eso, solo me
llevó de pequeña a clases de música y de baile para presumirlo con sus amigos,
cree que me volveré adicta a las drogas, el alcohol o algo parecido como la
mayoría de los artistas.
Otra de mis pasiones es el teatro,
cuando tenía cinco años estuve en varios musicales pero nunca me llevó a una
escuela de actuación, sin embargo yo me siento preparada para eso.
Las veces que he llorado porque mi
mamá no lo acepte lo he hecho en silencio, ni la misma Demi lo sabe.
- ¡Mira, esto es genial! –Le dije a
Demi.
- Sabes que mamá jamás te dejará
–Me dijo sin quitar la mirada de su celular.
- Claro, solo quiere a la futura
abogada, no sé por qué nunca me ha apoyado en nada.
- Ella piensa que para ti todo es
momentáneo, yo voy a ser abogada pero no por complacerla, lo haré porque me
gusta.
- Dices que jamás me dejará, pero
no tiene por qué saberlo.
- Haz lo que quieras, el castigo
será para ti –Me dijo y se fué.
Sin pensarlo dos veces me inscribí
en el concurso, teníamos todo un mes para ensayar nuestra presentación. Esa
misma tarde mi mamá llegó de Argentina.
